The Bourne Ultimatum
Paul Greengrass

Justo ahora que veo la genial The Bourne Ultimatum pensaba que de pequeño mi lista de heroes era corta, y el único espía en ella era James Bond. Eran otros tiempos, el 007 era un tipo de mundo, que eliminaba a criminales sin arrugarse las mangas de la camisa y sin apenas despeinarse. Un hombre que no necesitaba de mucho esfuerzo para conquistar a la despampanante heroina o derrotar al dictador de turno, siempre con una sonrisa, jamas derrotado.

Jason Bourne es casi todo lo contrario: un espía para estos tiempos modernos. Absolutamente atormentado por el pasado, ha elegido olvidarlo pero la cortesía no ha sido devuelta. Es tambien un hombre de mundo, conoce a Europa como a la palma de su mano, habla varios idiomas, es versál;til a la fuga y feroz en el combate cuerpo a cuerpo (y en estas escenas la camara es agil, cerrada, muy cercana a los protagonistas, de lo mejor que tiene la pelicula). La sonrisa, sin embargo, es cosa de otro tiempo, de otras peliculas incluso. En Bourne el tormento emocional trae consigo un castigo fisico, la ira y la angustia son tantas que el hombre se ve cansado, de ojeras profundas, permanentes. Las heroinas que le pasan por el camino son, tambien, de otra naturaleza: despampanantes, seguro, pero con la misma expresión de duda existencial.

Sep 4, 2008