Stranger than fiction
Marc Foster

Todos sabemos (y todos dudamos) de esos momentos en que a la vida real le hace falta una banda sonora. Decirle adios al amor que se acaba es mas facil con “It ain’t me babe” de Bob Dylan; las felicidades de un triunfo conseguido es mas completa con “Walking on sunshine” y las iras son mas profundas con cualquier cosa de Rob Zombie. Esos momentos parecen desvanecerse con la adolescencia porque a los adultos cuando las cosas les pasan adquieren este tinte metafisico, surreal, existencial.

Harold Crick es un empleado del IRS (el departamento que maneja las finanzas y los impuestos en EU) que lleva una vida calculada, premeditada y (fundamentalmente) sin eventualidades. Todo lo que hace tiene un metodo: una causa y un efecto. Todo se trastorna, sin embargo, cuando Harold empieza a oir a alguien (digamos, la voz en off de Karen Eiffel) narrarle su existencia. Narrarle, digo, de la misma manera que un escritor narra las cosas mundanas que dice y hace la gente. Complicando aun las cosas Harold conoce a la chica (siempre hay una chica), Ana Pascal su nombre, a quien le tiene que hacer una auditoria que es -todo mundo sabe- una de las formas mas romanticas de conocer a tu cielito lindo. Y antes de que Harold (y de paso nosotros mismos) se acostumbrara al acento britanico de su narradora le escucha a esta predecir su muerte inminente. Los escritores siempre, jugando a ser dios.

Con la ayuda de un profesor de literatura, Harold se lanza a la tarea de desenredar el enredo. Y la primera tarea: entender si lo que estamos viviendo es una comedia humana o una tragedia absurda. Tambien humana, la tragedia. Will Ferrel en una papel dramatico me parece cohibido, Emma Thomson es sensacional como la escritora con la mano que mece la cuna. Un final exquisito y un guion que me recuerda a Charlie Kaufman, sensacional por momentos, y por momentos confundido por el mismo drama de su protagonista, lo absurdo de la realidad que alimenta la comedia y lo absurdo de la ficcion que alimenta la tragedia.

Sep 4, 2008   Sin Comentarios »

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